Pensar que las redes sociales empresariales se traducen en tener un Community Manager es bastante común, sin embargo, esta área del mercadeo digital abarca mucho más que la gestión.

Una presencia efectiva en las redes sociales requiere que veamos un panorama más amplio que incluye desde la investigación del mercado, la definición estratégica, la generación de contenido de calidad y la gestión hasta la medición de los resultados.

De estas áreas una de las más relevantes y al mismo tiempo más descuidada es la definición estratégica.

Definición de objetivos

Como en cualquier área de mercadeo, crear una buena estrategia será fundamental para diferenciarnos de la competencia y alcanzar el éxito, y una buena base para hacerlo es definir tu público objetivo. Saber con quién (o quiénes) queremos comunicarnos y hacer una descripción detallada de ese target nos permitirá orientar de manera más precisa la comunicación.

Un siguiente paso sería la definición de los objetivos. Esto puede parecer sencillo, pero en nuestra experiencia es muy común que las empresas definan el objetivo como “Estar en las principales redes sociales” o “alcanzar a mi target en las redes sociales”.

Si bien estos pueden ser la razón por las que abrieron su cuenta de Twitter o Facebook, para una definición estratégica es recomendable que los objetivos sean definidos bajo los principios SMART (por sus siglas en inglés) que en español se traduciría como: específicos, medibles, alcanzables y con un tiempo de realización definido.

Estrategias y tácticas

Esta definición de objetivos nos permitirá finalmente crear las estrategias. En este punto es importante que sepamos diferenciar conceptualmente los que son las estrategias de las tácticas.

Pensemos en las estrategias como el lineamiento más a largo plazo y que es el marco dentro del cual actuaremos. Las estrategias son las acciones generales, el plan amplio que llevaremos a cabo, mientras que las tácticas son la forma específica en que las pondremos en práctica. Las tácticas son más a corto plazo y normalmente pueden variar con más frecuencia según los resultados.

Una vez documentada toda esta información, desde la definición del target hasta el establecimiento de las estrategias y las tácticas, contaremos con una potente herramienta de trabajo, que más allá de “reposar” debajo de una pila de papeles, se debe convertir en una guía de la gestión diaria de las redes sociales. Solo así nos aseguraremos de no perder el norte en nuestras acciones y mantenernos por delante de la competencia.